viernes, 9 de enero de 2009

Problemas en el centro comercial

- Déjeme en paz, haga el favor, que no hace falta que me empuje. ¿Acaso no ve que estoy colaborando? - exclamé visiblemente molesto -.

- ¿Quiere callarse de una puta vez?.

Aquella especie de guardaespaldas de El increible Hulk sujetaba mi mano izquierda doblada a mi espalda mientras me dirijía a empujones a su despacho. Su flequillo me rozaba la nuca casi acariciándola. Pensé que de ser un flequillo rubio incluso me habría llegado a excitar, pero el hedor de su sudor acababa con todo el romanticismo de la escena.

- Mire pedazo de carne descerebrada, se lo voy a decir una última vez: o me suelta de inmediato o le voy a romper tantos huesos que va a parecer usted los restos de un asado en Navidad. - le grité bastante enojado marcándome un farol -.

Desgraciadamente no dije lo anterior mirando la cara a mi agresor ya que no podía girarme con el brazo bloqueado. Como ya se sabe, las desgracias nunca vienen solas, y esta vino acompañada de un jovenzuelo de unos ciento veinte kilos aproximadamente. El chaval pasaba por delante de mí justo cuando le dije la barbaridad al padre de Rambo, y se pensó que la frasecita iba dirigida hacia él.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaarg!

Aquel grito, ya de por sí bastante desagradable viniendo de un niño de ciento veinte kilos con la boca llena de mazapanes, lo fue todavía al ir acompañado de un puñetazo en toda la tripa que me dolió más que la muerte de Chanquete en Verano Azul.


- Una foto del gordo -

- Eso para que me vuelvas a llamar pedazo de carne descerebrada, mentecato - me increpó el chaval mientra se echava un nuevo polvorón a la boca -.

- Traga antes de hablar, y mira a ver si utilizas insultos más duros, finolis - le contesté yo debido a este orgullo tan enorme que tantos disgustos me ha dado en la vida-. Además, lo de pedazo de carne descerebrada no iba por ti sino por el energúmeno que tengo anclado a la chepa.

- Perdona, pedazo de hijo de puta, pensaba que te habías dirijido a mí. - Me dedicó una sonrisa durante un segundo, exactamente el tiempo que tardó en introducir un nuevo polvorón en su boca -.

- Nada, no te preocupes, un fallo lo tiene cualquiera - le contesté mientras se alejaba -.

En aquel preciso instante sentí algo que me hizo recordar cuando aquel piano cayó accidentalmente encima de mi cabeza: una colleja del guardaespaldas.

- ¿Quiere hacer el favor de callarse de una puta vez?.

Decidí no contestar. Aquel portento de la naturaleza inclinó mi dolorida cabeza hacia delante y comenzó a utilizarla a modo de cuña para abrirse paso entre la multitud la cual, sumergida en sus importantes compras navideñas, me ignoraba por completo. Tras chocar con el tercer carro de la compra no me pude contener y grité, de nuevo mirando hacia delante:

- ¡Ayuda, por favor! ¡Este hombre me va a matar!

Ni una reacción. Si alguien me escuchó simplemente fingió no haberlo hecho. Sentí como si estuviera abriéndome paso entre un ejército de sombras inertes. Tras unos minutos que se hicieron más largos que el número Pi llegamos por fin a su despacho. Se trataba de una pequeñísima habitación en la que tan solo se encontraban una mesa, una silla, un cenicero repleto de colillas (colillas de cigaaaarros, de cigaaaarros), un cubo de Rubik y un total de dieciséis monitores en blanco y negro en los que se iban alternando las imágenes de todas las cámaras de seguridad del centro comercial.

- Bienvenido a mi despacho, Extraño Desconocido.

- ¿Por qué en estas historias la gente siempre sabe como me llamo? - pregunté intrigado -.

- Supongo que porque eres conocido.

- No soy Conocido sino Desconocido, perdona... además, ¡pero si nunca he puesto una foto mía en el blog! - le contesté perspicazmente -.

- Te he conocido por la voz, Extraño, por la voz.

Decidí no explicarle a aquel mastodonte que un blog se lee y no se escucha, así que pregunté algo más interesante.

- ¿Cuánto tardas en hacer el cubo de Rubik?.

- Tengo el record en veintitres segundos, pero a veces tardo hasta cuarenta o incluso menos - exclamó en un alarde de lógica temporal -.

¡Pero qué pedazo de cabrón! - pensé -. Yo por aquel entonces todavía no había conseguido resolverlo ni una vez. Ahora en cambio sigo sin haberlo completado.

- Bueno, pasemos a temas más interesantes - dije -. ¿Por qué me has traído aquí y qué piensas hacer conmigo?.

- ¿Por qué has atacado a Papá Noel?.

- Te lo he dicho: me ha mirado mal. Además, no era el verdadero Papá Noel. La gente con barba me parece de por sí muy sospechosa, pero es que el cabronazo ese además de no ser Papá Noel se me ha quedado mirando en plan: te va a traer regalos tu abuela, capullo, y no me he podido contener.

- Lo siento, pero voy a tener que llamar a la policía. Hay demasiados niños que han visto cómo de arreabas una paliza con la almohada que estaba usando a modo de barriga y tres de ellos han quedado en estado de shock. Te has pasado, no te puedo dejar ir sin más - me explicó el que podría ser hermano gemelo King Kong -.

Recordé la última vez que había estado en comisaría: la semana anterior. El comisario Castilla me había avisado de que si volvía a verme en menos de un mes me tendría una noche en el calabozo, y lo cierto es que no me apetecían nada ese tipo de vacaciones.

- Qué colorido el cubito, eh? -

- Mira, Arnold o como te llames, dame una oportunidad. Te reto al cubo de Rubik. Si lo acabas tú primero te doy una foto de Marta Sanchez firmada por mí, y si lo acabo yo me dejas ir sin llamar a la policía, ¿de acuerdo?.

- Lo cierto es que debería llamarla de inmediato, pero la foto firmada por tí me tienta lo suficiente como para jugarme mi puesto de trabajo ahora que estamos en crisis y es tan difícil encontrar otro.

Cogí el cubo, lo giré unas cuantas veces hasta que vi la cosa complicada y se lo devolví. Le di la orden de comenzar mientras pulsaba un botón cualquiera de mi reloj e inmediatamente después salí corriendo del despacho. En mi huida giré la vista un momento y vi al culturista todavía concentrado intentando resolver el cubo, por lo que me paré un segundo aprovechando mi ventaja para atarme el cordón del zapato derecho por si acaso me hacía tropezar y después seguí corriendo, escapando así una vez más de la cárcel de Villaquilambre.

Después de todo, soy un hombre con suerte - pensé -.

15 comentarios:

El extraño desconocido dijo...

Feliz año a los que no he felicitado, bienvenidos a los nuevos que habían comentado en el post anterior y GRACIAS A TODOS los que le habéis dado tanta vidilla al blog durante el 2008.

SALUDOS VARIOS

MaRía dijo...

Igualmente Extraño desconocido ;)

Como siempre y una vez más, tu historia me ha hecho reír. Deberías plantearte escribir un libro con algún disparate que vaya tomando distintos caminos :D

Besos

palabras sshh! dijo...

gracias por bienvenirme! soy nueva en el mundo del blog, y este es el primero que sigo, porque es el primero que me ha gustado. si también me visitas pordrías darme algunos consejos! que tengas un año con vivencias varias.

(!) hombre perplejo dijo...

Que el 2009 te traiga tantas alegrías como decimales tiene el número pi, Extraño.

xenia dijo...

De nada amigo desconocido!!! siempre tan divertido, ya se tenia ganas de verlo de vuelta... ç

Besos conocidos.

El extraño desconocido dijo...

María, me alegro de hacerte reir con una historia de sufrimiento y desesperación. Por qué nadie me tomará en serio? jeje. Lo del libro ya lo había pensado, pero no tengo ni tiempo ni dinero para tantos lápices. :-D

Palabras, me alegro de que de los miles de blogs que has ojeado el mío sea por ahora el unico que te ha gustado :-P. Prometo pasarme por el tuyo y darte mi opinión. Saludos y bienvenida otra vez.

Perplejo, lo mismo para ti campeón. A ver si además el 2009 me trae un cartelito de película ;-)

Otro beso para ti, Xenia. Me alegro de que te sigas acordando de mi a pesar de haber estado desaparecido.

Yopopolin dijo...

jajaja, pedaso sentido del humor que tienes, si señor!!

se te echaba de menos!

un saludo y feliz año!

X dijo...

Escribes de puta madre. ;-)

Vera dijo...

Hombreeeee!me alegra leerte d nuevo, y como siempre, un placer hacerlo.
Besos

Trenzas dijo...

Si es que no se te puede dejar solo en ningún sitio. ¿Qué te costaba ir a ver a otro Papá Noel que te hubiera mirado con buenos ojos?
Y ya que estamos ¿no es hora de que dejes de creer en señores montados en trineos repartiendo regalos completamente gratis?
Y aún más ¿cómo se te ocurrió ir precisamente a Villaquilambre a cometer semejantes tropelías conociendo la fama de su centro de reclusión?
¡Suerte tuviste, Extraño, de que matón se dejara engatusar con el cubito!
Bueno, vena, las próximas navidades no bebas tanto cava que luego mira lo que pasa...
:)
Abrazos ¡y rebienvenido, tardón...!

Yyrkoon dijo...

¿Y dices que has pedido a los reyes el tornillo que habías perdido? Yo tampoco he montado mi 1.7, si quieres un día quedamos y lo montamos todo.

Feliz año, trepanao!!

El extraño desconocido dijo...

Yopopolin, yo también os echaba de menos. Pero diciendo estas cosas me pongo sentimental y se me corre el maquillaje, así que mejor lo dejo.

X, me encanta la gente con buen gusto y más si su nombre repetido tres veces tiene alguna relacion con Jenna Jameson.

Vera, gracias por no olvidarte de mi estupendo blog, jeje.

Trenzas qué gustazo volver a leer tus comentarios, amiga mía. Un abrazo virtual para ti.

Yyrkoon, qué me estás proponiendo exactamente? Qué es eso de que nos lo montemos? Yo no te creía de esos, macho! jeje.

Completamente Gilipollas dijo...

Extraño desconocido, tengo que confesarte (desde la reconfortante impunidad del anonimato) que estas navidades me disfracé de Rey Mago (una pista: no era el negro) y de esta guisa le propiné una paliza a un Papa Noel que tomaba su desayuno en una cafeteria del extrarradio. Le entiendo mas de lo que usted puede comprender. El placer de teñir de rojo las escasas partes blancas del repugnante obeso me hizo sentir mejor que nunca. Buen regalo de reyes (magos).

ranascalvas dijo...

xDDDD

siento mucho reirme de tus desgracias abiertamente, pero como el final es feliz, lo que toca es reirse no?

ps: yo te proporciono los lápices pa escribir el libro, y lo del tiempo que se lo pida otro

Yyrkoon dijo...

¿Qué que te propongo?

Quiero un nene tuyo!!
Ups, estooo un meme, era un meme, si no te importa manchar tu inmaculada página con such a gilipollez te lo he dejado en mi page. A tu antojo.